Servicio Software a medida
Herramientas construidas para tu operativa, no plantillas adaptadas.
Casi todas las pymes trabajan con software que solo encaja a medias: un CRM enorme del que se usa una décima parte, hojas de cálculo haciendo de ERP, funciones que se pagan cada mes y no abre nadie. Al final es la empresa la que se adapta a la herramienta, cuando debería ser justo al revés.
Por qué ahora sí está a tu alcance
Hasta hace poco, el software a medida solo salía a cuenta en una gran empresa.
Cuando todo el código se escribía a mano, un desarrollo propio costaba lo que costaba: meses de trabajo y un presupuesto fuera del alcance de una pyme. Por eso el camino habitual acabó siendo comprar producto genérico y amoldar la forma de trabajar a él.
El desarrollo asistido por IA ha cambiado esa cuenta. Construir es hoy bastante más rápido, y eso pone al alcance de una pyme algo que antes no lo estaba: una herramienta hecha exactamente para cómo trabaja, sin pagar cada mes por funciones que no va a abrir.
Qué construimos
Cuatro ejemplos de lo que suele salir. No son un catálogo cerrado: lo que se construye se decide a partir de tu operativa, no de una lista.
- Un CRM pequeño
- Con los campos que necesitas y ninguno más: quién es cada cliente, en qué punto está y qué toca hacer mañana.
- Un gestor de pedidos
- Que sigue tu proceso real, con los estados que usáis de verdad y los avisos donde te hacen falta.
- Un panel con tus números
- Los indicadores de tu negocio, calculados como los calculas tú y no como los define la plantilla de otro.
- Un portal interno
- Donde tu equipo encuentra a la primera lo que busca: documentos, procedimientos y el histórico de cada cliente.
Y el software es tuyo: sin licencias por usuario, sin una cuota que sube cada vez que entra alguien nuevo en el equipo.
Qué obtienes
Tu equipo la adopta porque las pantallas hablan su idioma: los mismos nombres, los mismos pasos y ninguna función de más. Refleja cómo trabajáis de verdad, no cómo trabaja un usuario medio.
Y cuando el proceso cambia —porque abrís una línea nueva, porque cambia una norma o porque encontráis una forma mejor de hacerlo—, la herramienta cambia con él. No hay que esperar a que un proveedor decida meter esa función en su hoja de ruta.
Una herramienta que tu equipo usa desde el primer día y que evoluciona al ritmo de tu negocio.
Cómo se contrata: en dos tiempos
Nadie debería firmar un desarrollo a ciegas. Primero se define el alcance; el presupuesto sale de ahí.
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Mini-scoping de precio cerrado
Una fase corta y acotada en la que definimos qué hay que construir, en qué orden y con qué prioridad. El precio se cierra antes de empezarla, así que sabes exactamente a qué te comprometes.
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El presupuesto real
Del mini-scoping sale el presupuesto del desarrollo, sobre un alcance definido y no sobre una estimación al aire. Con ese número decides si sigues adelante y con qué alcance.
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El desarrollo
Se ejecuta por proyecto o por sprints, según lo que pida el alcance. En todo momento sabes qué se está construyendo y por dónde va.
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El mantenimiento mensual
Una vez entregada, la herramienta pasa a mantenimiento: seguimos disponibles para corregir, ajustar y acompañarla a medida que tu proceso cambia.
El primer paso es pequeño y tiene precio cerrado: sirve justo para saber qué cuesta tu software a medida antes de comprometerte con él.
¿Aún no sabes qué construir primero? Ese diagnóstico es el trabajo de la Auditoría integral de IA: mira tu operativa entera y ordena por dónde conviene empezar.
¿Automatizar o desarrollar?
Es la duda más habitual al pedir presupuesto, y la respuesta es sencilla.
Automatizar
Conectar entre sí herramientas que ya usas para que dejen de pedirte trabajo manual: que la factura llegue sola a tu gestoría, que el pedido actualice el stock.
Desarrollar
Construir una herramienta que todavía no existe, porque ningún producto del mercado encaja con cómo trabajas. Es lo de esta página.
Si lo tuyo es lo primero, empieza por ahí.
Preguntas frecuentes
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¿Qué incluye el mini-scoping inicial?
Una fase corta y de precio cerrado en la que definimos el alcance real del proyecto: qué construimos, en qué orden y con qué prioridad. De ahí sale el presupuesto real del desarrollo.
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¿Cuánto cuesta el desarrollo?
Depende del alcance que salga del mini-scoping; no hay una cifra cerrada de antemano porque cada operativa es distinta. El mini-scoping existe precisamente para darte ese número con base real.
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¿Qué pasa una vez entregado el software?
Pasa a un mantenimiento mensual: seguimos disponibles para corregir, ajustar y acompañar la herramienta a medida que tu proceso cambia.
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¿En qué se diferencia esto de contratar un CRM o ERP ya hecho?
En que la herramienta se construye alrededor de cómo trabajas tú, con solo los campos y pantallas que necesitas —no al revés, adaptando tu operativa a un producto genérico.
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¿Puede llevar IA integrada?
Sí. Cuando aporta valor real a la herramienta —por ejemplo, para clasificar, resumir o responder— la incorporamos de serie, no como añadido aparte.
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¿Esto es lo mismo que Automatización de procesos?
No. Automatizar es conectar herramientas que ya usas; esto es construir una herramienta que no existe todavía. Si lo tuyo es lo primero, mejor habla con Automatización de procesos.
Si pagas cada mes por un software que no se adapta perfectamente a tu empresa, hablemos.
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